
Amada Grace:
Esta vez no quería contar una historia, sino decirte en este papel lo que representas en mi vida.
Y sí, sabemos que esto empezó como un juego.Pero días antes de conocerte ya me moría por hacerte el amor. Ya en La Joya, luego del nerviosismo inicial de tenerte ahí, al alcance de la mano, sabía que no sería una aventura. Tras esas conversaciones tirados en una hamaca al borde de la piscina o, masoquistas nosotros, en las sillas a merced de un ejército de mosquitos, comprendí que me estaba enamorando. Dejarte esa noche, luego de la travesía a Camaná, fue difícil. Pues sabía que te dejaba a tiro de tu pasado, a la mano de ese hombre que te tuvo y no supo conquistar tu corazón y eligió, entonces, el camino fácil: comprar cariño.
No te miento al decirte que me moría de miedo al saber que podías flaquear y caer en sus promesas. Tampoco te miento al decirte que para mi ha sido y es muy difícil dejar atrás a una persona con la que estuve por más de ocho años.
Grace, quiero que sepas que estoy dando todo por ti. Y darlo todo pasa por ofrecer lo que me falta, no lo que me sobra. Mi tiempo, mi vida, mis quincenas de profesional, mis chistes bobos, mis tarjetas de cartón, mis viajes en avión y bus, mis cartitas, mis madrugadas en skype, mis sueños, mis sentimientos, mi pasión, mi cariño, mi sensibilidad. Sí, admito que así como soy apasionado también soy sensible y lo que menos quiero es sufrir. Quiero probar contigo que puedo ser feliz y que te puedo hacer la mujer más feliz del mundo con mi amor y sabiendo que estás orgullosa de mi, de este sapo al que antes le decían mapache y que ahora, anda alucinado, preso de un sueño que quiere construir a tu lado, paso a paso y siempre con la verdad por delante y sin hacer daño a nadie.
Hoy quiero confesarte que estoy completamente enamorado de ti. Que aquilato cada uno de tus esfuerzos, que me haces suspirar como un adolescente, que cada vez que te tengo a mi lado los problemas son más pequeños y el camino se afirma.
Prometo ser paciente y serte fiel. Prometo ser tu amor, tu compañero tu cómplice, tu sapito del cuento. Pero un sapito que no se convertirá en príncipe cuando aceptes ser mi pareja, sino que se convertirá sólo en un sapito feliz dispuesto a ser tu protector, tu hombre y tu más ferviente defensor.
Esta noche prometo no prometer más. Esta noche quiero que sepas que me tienes en tus manos y que dejo atrás mi pasado para apostar por tener tu sonrisa a mi lado todas las mañanas que me queden de vida. Esta noche previa al ingreso del 2012 quiero ofrecerte mi corazón y mi vida.
Seguramente no podré ofrecerte una casa grande pero sí un depa lindo y lleno de amor
Seguramente no podré tener (todavía) una camioneta del año, pero sí un carro que será tu carruaje.
Seguramente no podremos viajar a donde otros te muestran boletos de avión, pero sí puedo decirte que al menos una vez al año podremos escaparnos a cualquier lugar de sudamérica. Con la austeridad del caso y el corazón empachado de amor y respeto.
Seguramente no podré ponerte un negocio, pero sí puedo ayudarte a levantarlo juntos, piano piano, de la mano y con la certeza que no habrán prebendas ni echadas en cara.
Seguramente no podré comprarte la ropa más fina cuando quieras, pero te aseguro sorprenderte con esos trapos que tanto te gustan al menos cada tres meses.
Seguramente no podré regalarte un anillo de diamantes, pero sí uno de oro y con una chispa de diamante para que recuerdes como brilla mi corazón cuando escucho tu nombre.
Seguramente no podré hacerte una fiesta de matrimonio como en las revistas, pero sí una fiesta digna, linda, fina y rodeada de gente que no irá a criticar sino a decirte que eres la novia más bonita y feliz del tercer planeta.
Seguramente resultará difícil llenar nuestra casa con lujos de un sólo plumazo, pero los tendremos poco a poco, seguros de que cada objeto representa un esfuerzo y que cada día juntos es una prueba más que no todo en esta vida es dinero y que sí se puede vivir del amor dignamente, como dos profesionales que se juran amor, que seguramente harán locuras y que envejecerán uno al lado del otro.
Contigo, Grace Muñoz Jara, quiero aprender a ser mejor persona, hijo, padre y pareja.
Siempre tuyo,
Martín Vargas






